La isla, lugar de creación y libertad de Joan Miró

La relación de Joan Miró con la isla de Mallorca, existe desde el momento en que nació. Desde pequeño Miró se desplaza a menudo a Tarragona (Montroig) y Mallorca, paisajes que lo marcarán profundamente. La conexión con la fuerza de la tierra, la luz y el cielo de estos lugares son fuente de inspiración y dan lugar a elementos que configurarán parte de la iconografía de su obra.

La relación intermitente y prolongada de Miró con Mallorca está definida por tres momentos clave: sus estancias de niñez y juventud con su abuela materna en Sóller, el matrimonio con la mallorquina Pilar Juncosa en 1929 y, finalmente, un asentamiento definitivo en 1956 y hasta su muerte en 1983.

Para Joan Miró Mallorca significó un extraordinario lugar de creación en paz y libertad, que reunía todo lo que el artista buscaba. A la edad de 63 años se instaló definitivamente en Son Abrines, Cala Major, donde dispuso del estudio “soñado”: el Taller Sert.

En la actualidad y gracias a la generosidad de Joan Miró y su esposa Pilar Juncosa, que donaron los talleres del artista y todo lo que contenían en 1981, hoy mallorquines y visitantes de todos los rincones del mundo pueden disfrutar de un lugar único en el mundo. Así pues, este particular “Territorio Miró” lo conforman la colección y los talleres de creación del artista como un instante congelado del proceso creativo mironiano, un corte transversal en su pensamiento y una mirada entre bastidores. Lo que había estado oculto durante casi treinta años, ahora se hace visible y puede visitarse enfatizando el proceso creativo y la atmósfera del lugar. Aquí el visitante puede descubrir y sentir a Miró, algo inaudito en la mayoría de museos y centros de arte del mundo.

La obra resultante en esta etapa de casi tres décadas, es inconformista y supone la ruptura de Miró con su lenguaje plástico. El choque y la apertura se reflejan en una mayor independencia, libertad de expresión y radicalismo. Cerca de 7.000 obras conforman actualmente el fondo de la Fundació entre pintura, escultura, dibujos, objetos y obra gráfica.

La Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca cuenta además con tres edificios singulares que constituyen uno de los conjuntos arquitectónicos más valiosos de Mallorca. El Taller Sert, estudio diseñado por el amigo y arquitecto Josep Lluís Sert y construido entre 1954 y 1956; Son Boter, una casa mallorquina de la segunda mitad del siglo XVIII y que el artista utilizó como segundo estudio de pintura y escultura; y el edificio Moneo, sede de la Fundació, diseñado por Rafael Moneo e inaugurado en 1992. Las dos primeras construcciones han sido declaradas Bienes de Interés Cultural (BIC).

El estudio soñado; el Taller Sert: el proyecto lo realiza Josep Lluís Sert (1954-1956), arquitecto de reconocido prestigio y amigo de Miró, representante del Movimiento Moderno en Arquitectura y, por aquella época, decano de la Graduate School of Design de la Universidad de Harvard. Sert concibe un edificio que se adapta a los bancales del terreno de Cala Major. Miró lo fue asesorando sobre aspectos prácticos a través de una más que abundante correspondencia entre ambos. Así, le sugirió que tuviera presente el clima de Mallorca y las condiciones ambientales del taller. Le pidió una separación nítida entre la zona de trabajo y la de almacén que le permitiera distanciarse de las telas que dejaba en reposo, y le recordó que la superficie de trabajo tenía que tener en cuenta las dimensiones de las pinturas de gran formato, como su mural para Cincinnati. En otoño de 1956 la construcción del taller diseñado por Sert ya había terminado y Miró se mostraba entusiasmado con el resultado final.

Son Boter: es una posesión típica mallorquina construida en el siglo XVIII que Joan Miró compró en 1959 gracias al premio en metálico que le supuso recibir, un año antes, el Guggenheim International Award.

Este espacio contiguo a la casa de Son Abrines le permitía ampliar el área de trabajo del Taller Sert y ganar intimidad, así como crear y almacenar obras de grandes dimensiones. Tal y como Miró comenta en una carta al arquitecto y amigo Josep Lluís Sert “acabo de adquirir Son Boter, la magnífica casa que estaba detrás de la nuestra. Esta, además de ser una buena inversión, me pone al abrigo de cualquier vecino molesto”.

Edificio Moneo: actual sede de la Fundació Miró Mallorca, fue inaugurado el 19 de diciembre de 1992. Proyectado por el reconocido arquitecto Rafael Moneo, ganador del Pritzker Arquitecture Prize en 1996, es el resultado de la donación de Pilar Juncosa, viuda de Miró, que en 1986 cede unos terrenos y 42 obras de su marido para que sean subastadas por Sotheby’s en beneficio de la institución. Gracias a este nuevo gesto de inmensa generosidad, hoy podemos disfrutar de estos espacios únicos y de gran valor artístico, arquitectónico e histórico.

El edificio, desde la misma entrada, prueba de escamotear al visitante la vista de las construcciones de los alrededores de la Fundació. Cuando Moneo visitó los terrenos para la nueva sede quedó consternado por el desastre urbanístico del entorno y esto condicionó su diseño.

Miró en primera persona: Una publicación que nos define y nos acerca a ti

El mismo Joan Miró acompaña al lector o al visitante en su recorrido por los espacios y la colección de la Fundació, hablando en primera persona a través de la recopilación de citas, extractos de conversaciones, entrevistas, escritos, cartas, cuadernos y anotaciones, intercaladas sobre una narrativa visual y muy atractiva. Así es la nueva publicación de la Fundació Miró Mallorca. Un libro-objeto, ideal para regalar a los amantes del arte contemporáneo y que se divide en cuatro exquisitos cuadernos de colores mironianos; el primero, dedicado a la relación de Miró con Mallorca hasta la creación de la Fundació y, los otros tres, centrados en cada uno de los espacios que la configuran: Taller Sert, Son Boter y Edificio Moneo. Tres edificios, tres personalidades, tres momentos de una única Fundació. Los cuatro libros se recogen en una funda-caja que simboliza la propia institución y aunque son independientes entre sí, forman un todo que es imprescindible para entender y apreciar, aún más si cabe, la vida y la obra de Joan Miró en nuestra isla.

Foto:
Archivo fotográfico
Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca
© Rubén Perdomo  © Pep Escoda

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