En un entorno privilegiado, a solo 15 minutos de Palma, con las montañas a un lado y el mar al otro, se encuentra Mhares Sea Club, un relajante oasis creado por mallorquines para todos los que aman Mallorca. Dividido en tres áreas distintas, Mhares tiene una espectacular piscina junto al mar, un excelente restaurante y una zona de descanso con una puesta de sol mundialmente famosa.

Comenzando en la costa, Mhares Sea Club es, literalmente, el lugar donde el cielo y el mar se encuentran. Un lugar al sol, pero siempre templado por la brisa mediterránea. Las hamacas son el lugar perfecto para pasar el día entre amigos o con un buen libro, al tiempo que nos zambullimos en la piscina. Te encantarán las vistas interminables de la Bahía de Palma y la Sierra de Tramuntana, sin mencionar las bebidas refrescantes y los snacks saludables, sin tener que abandonar la comodidad de la hamaca en la piscina.

El restaurante Tamarell combina la moderna cocina mallorquina con espectaculares vistas al mar. Aquí, los chefs locales utilizan los ingredientes más frescos de la isla para producir versiones modernas de platos clásicos mallorquines. También hay una exquisita carta de vinos donde destacan las mejores cosechas locales. Reserva una mesa para una experiencia culinaria memorable.

Finaliza el día en la zona chill out de Bauxa. Aquí las atracciones son los cócteles, la música, el ambiente y la puesta de sol más espectacular de la isla. Contempla, con una bebida en la mano, como el sol se hunde lentamente por detrás de las montañas de la sierra de Tramuntana en una increíble explosión de color. Es un verdadero espectáculo de la naturaleza y Bauxa te ofrece un asiento en primera línea.

Mhares tiene unas profundas raíces mallorquinas que marcan todo lo que allí sucede. Se ha creado un espacio único para compartir entre todos los que aman la isla. Al respetar el medio ambiente y utilizar productos de origen local, Mhares sea club ayuda a garantizar el futuro de Mallorca. Y ¡¡Dios mío!!, esa piscina junto al mar y las puestas de sol son para morirse.

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