El maestro budista Francisco Dokushô Villalba visitó el Club Diario de Mallorca el mes de noviembre para hablar del ‘mindfulness’, un método aconfesional, del que el budismo ha hecho de su desarrollo su práctica central, que cada vez suma más adeptos en occidente.

A veces uno piensa que el bienestar se consigue con dinero y riquezas. Pero, la verdad es que está ligado al equilibro que una persona tiene consigo misma; un hecho que el budismo relaciona con lo que denomina el Zen. Según explica el maestro budista Francisco Dokushô Villalba, el Zen es una tradición de despertar y liberación basada en el cultivo de la mente a través de la práctica de una meditación precisa, que tiene su origen en las enseñanzas del Buddha Sakyamuni, el fundador histórico del budismo. “La utilidad de la meditación zen -apunta el Villalba- ayuda a despertarnos de la percepción ilusoria de la existencia y nos libera del dolor y de la angustia asociada a dicha percepción ilusoria”.

Francisco Dokushô Villalba entró en contacto la meditación zen en Sevilla, en 1977, cuando era estudiante de magisterio. Comenta que se encontraba en una profunda crisis existencial marcada por la pérdida del sentido de la vida. Antes había militado en la lucha política y social clandestina contra la dictadura, pero tomó conciencia de que la simple lucha política no bastaba para transformar el corazón humano. “Entonces, -apunta- encontré un monje zen que me enseñó a meditar y me introdujo en el estudio del budismo zen. Un año después recibí la ordenación de monje budista en París y desde entonces mi vida entera ha estado dedicada a la práctica de la meditación zen y a la tarea de compartirla con los demás”.

“En occidente son muchos los cristianos que practican distintas formas de meditaciones orientales, por ejemplo. El mindfulness se está extendiendo en el occidente cristiano porque sus beneficios son palpables y no requiere de ningún credo religioso en particular. Es una meditación aconfesional y universal”

Interconexión entre culturas y religiones
En la realidad actual, todas las culturas y religiones están cada vez más interconectadas. En este sentido, Dokushô Villalba recuerda que el cristianismo occidental ha hecho grandes aportaciones a la Humanidad, por ejemplo, durante su época de expansión llegó a Japón, China, India y a casi todas las grandes civilizaciones, pero matiza que ahora es importante que el occidente cristiano se abra a las sabidurías y a los grandes logros de otras civilizaciones y las incorpore. “En occidente son muchos los cristianos que practican distintas formas de meditaciones orientales, por ejemplo. El mindfulness se está extendiendo en el occidente cristiano porque sus beneficios son palpables y no requiere de ningún credo religioso en particular. Es una meditación aconfesional y universal”.

El budismo ha hecho del desarrollo del mindfulness su práctica central, pero matiza que esta experiencia no pertenece a ninguna tradición en particular, puesto que se trata de un estado natural inherente a la naturaleza humana. La palabra mindfulness es la traducción en inglés de lo que el budismo llama pali sati y que Dokushô Villalba interpreta como atención plena: “Se trata de un estado de atención enfocado y abierto a la totalidad de nuestra experiencia vital aquí y ahora, en el que tomamos plena conciencia del estado corporal, de la respiración, de las sensaciones, las emociones, los contenidos mentales y nuestro entorno. No es un conocimiento intelectual sino una experiencia”, matiza el maestro.

Con la plena conciencia de uno mismo, las personas pueden descubrir la causa de la insatisfacción personal que, según explica Dokushô Villalba, se debe a la “desconexión de la verdadera naturaleza de lo que somos”. Esta desconexión nos hace vivir enajenados y extraños a nosotros mismos -apunta. Decía Ortega y Gasset: ‘Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa y por eso nos pasa lo que nos pasa’. La atención plena nos ayuda a permanecer conectados con el ser real que somos, a tomar conciencia de nosotros mismos, de lo que nos pasa y de por qué nos pasa lo que nos pasa. Vivir en atención plena significa vivir despiertos y desarrollar nuestro pleno potencial como seres humanos”.

“Se trata de un estado de atención enfocado y abierto a la totalidad de nuestra experiencia vital aquí y ahora, en el que tomamos plena conciencia del estado corporal, de la respiración, de las sensaciones, las emociones, los contenidos mentales y nuestro entorno. No es un conocimiento intelectual sino una experiencia”

Frente a las voces que apuntan que Internet es el culpable de la insatisfacción personal, el maestro Villalba niega tal afirmación para argumentar que la forma de usarlo es lo que puede liberar o esclavizar a la persona: “El peligro es el de refugiarse en el mundo virtual ilusorio como huida del malestar y la angustia que sentimos en la realidad cotidiana, usándolo como un medio para no tomar conciencia de la insatisfacción y del dolor asociado. Internet es un excelente medio de comunicación y la realidad que nos ha atraído no tiene vuelta atrás, pero necesitamos educarnos y educar a las generaciones jóvenes en un uso saludable de esta poderosa herramienta. Ahora bien, si te encuentras solo en un refugio de montaña, sin móvil, sin televisión, sin tableta, no tienes más remedio que enfrentarte a tus miedos, a tus angustias y a tu malestar, profundizar en sus causas y tratar de encontrar una forma real de liberarte de ello”.

B. Font. / DM – Ingimage

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