Hablamos con José María Sans, director de la Palma Boat Show, el salón náutico de Palma que ha conseguido situarse entre los más importantes del mundo. Las Baleares son uno de los principales destinos cuando hablamos de turismo náutico de recreo, y en esta entrevista Sans nos explica las claves para tirar adelante una feria que saca todo el provecho al potencial turístico de la isla.

Chema Sans, director de la Palma Boat Show

Con más de 30 ediciones a las espaldas de la Palma Boat Show, ¿Qué evolución ha vivido el sector náutico en Balears?

El sector de la náutica de recreo en las Baleares en los últimos años ha evolucionado muchísimo, centrando su gestión, cada vez más, en servicios industriales vinculados directamente con la gestión integral de la embarcación (reparación, mantenimiento, remodelación, modernización, etc.) sin perder, como es lógico, las demandas comerciales directas como la venta de embarcaciones, equipamientos, accesorios. Un cambio importante que ha convertido al sector de la náutica con base en las Baleares, en una referencia internacional dentro estas gamas profesionales.

Las cifras de expositores, suben año tras año, ¿A qué cree usted que se debe?

Son muchos los factores, pero uno de los más evidentes es, a mi modo de ver, el gestionar el Salón recurriendo a un modelo de consorcio, entre la iniciativa privada y el sector público, tratando, en todos los casos, de estructurar un evento de gran proyección con costes contenidos para el expositor. En consecuencia, esta gestión da una rentabilidad directa, dotando de muchos recursos de cara a la promoción y captación de clientes-compradores y utilizando los medios de las administraciones implicadas en el proyecto (Govern Balear y Ajuntament de Palma) y los de los tejidos empresariales asociados al proyecto. Por otro lado, hay que contar que las Balears son un referente internacional a la hora de consumir náutica de recreo, tanto bajo aspectos lúdicos como refiriéndonos a aspectos como los trabajos de mantenimiento, reparación y modernización de embarcaciones. Algo que ha permitido aportar un importante valor añadido al Salón Náutico de Palma, ubicado en un destino en el que la náutica es muy, muy activa.

¿Es el mes de abril y mayo la mejor época para realizar esta feria?

Es la mejor, sin dudas, para una feria previa a la temporada. Es un momento magnífico para comenzar a diseñar las grandes operaciones comerciales de cara al otoño o para cerrar negocios pendientes de culminación que, tal vez, se iniciaron a comienzo del año en los salones de invierno. Es una gran época, también, para probar embarcaciones en un entorno extraordinario. Para la ciudad, además, es una oportunidad de dinamizar las ofertas comerciales desestacionalizando. Además, en esta fecha la isla ya permite avanzar sus magníficas prestaciones para la navegación y consumo de náutica.

Dentro de la Feria, hay un apartado exclusivo para grandes yates, ¿Utilizan algún proceso de selección para escoger los expositores?

Los criterios de selección los establece el mercado, y sin duda alguna el Comité Organizador del Salón. Conceptualmente, se trata de reunir la mejor oferta posible y traer a visitantes y compradores. Pero en todo caso, cada participación es analizada de cara a garantizar un buen resultado final.

¿Qué aporta al sector náutico de Balears un evento como este?

Lo aporta todo. El Salón se diseña y gestiona en colaboración con las patronales del sector. Se trata de una colaboración público-privada muy estrecha y efectiva. El Salón no es más que una potente herramienta para dinamizar la náutica de recreo en las Balears, referida tanto a tejidos comerciales como industriales. También para cubrir una importante promoción náutico turística del archipiélago.

Actualmente, la Palma Boat Show se encuentra entre las 3 primeras ferias del sector náutico a nivel mundial. ¿Cuáles son las claves para llegar a posicionarse entre los mejores del mundo?

El problema no es tanto la posición sino el rendimiento. Es cierto que hoy el Salón Náutico de Palma es un líder en su categoría, una referencia que nos ha permitido aumentar mucho nuestra popularidad. El año pasado cerramos con más de un centenar de empresas en lista de espera. El secreto es que el Salón cumple con las expectativas comerciales y promocionales de los expositores, por eso un 95% de las empresas que participan quieren volver cada año. Este es el punto a considerar. Es un tema de promoción, costes y potencialidad del emplazamiento del evento. El Salón va a continuar apostado por la promoción, la captación de compradores y por fortalecer la imagen de Baleares como un destino perfecto para el consumo de la náutica.

Anna Pifarrer

  •  
  •  
  •