tren-soller-1-minDe una utilidad indiscutible durante casi cien años, el tren de Sóller es hoy ante todo, y tras la apertura del túnel para los vehículos, una atracción turística, por su autenticidad y antigüedad. El tren, y el tranvía, evocan a sus pasajeros un auténtico viaje al pasado. Este atractivo aumenta cada año pues cuanto más envejece el ferrocarril mayor es su atractivo.

Sin embargo, así como las Pirámides de Egipto o la Torre Eiffel, solo requieren un ligero mantenimiento, nuestro amado Tren de Sóller, por su calidad de medio de transporte, requiere continuamente adaptarse a la normativa vigente, a un servicio cada vez mayor, y todo ello sin faltar a este carácter antiguo y a su autenticidad.

La empresa del Ferrocarril de Sóller se ve obligada a realizar de forma exponencial, cada vez mayores inversiones en el mantenimiento y en la reparación del tren y del tranvía con el fin de garantizar un servicio de transporte, con una capacidad y frecuencia cada vez más exigentes.

tren-soller-5-min

Una joya ferroviaria

tren-soller-3-minEl ferrocarril se caracteriza entre otras cosas por ser un ferrocarril de vía estrecha, con un ancho de vía de 914 mm (yarda inglesa) poco común en la actualidad y por presentar un material móvil antiguo muy variado, de carácter detallista y mantenimiento artesanal.

Cada día se mueven tres convoyes, compuestos por un automotor (maquina) y seis coches de pasajeros (vagones). Cada uno de esos vagones, cada una de sus máquinas, cada una de sus piezas, tiene detrás una larga historia. Ya nadie fabrica nuevos coches de madera, ni automotores para moverlos, ni asientos como los que encontraremos a bordo. Todos y cada una de las piezas a renovar tienen que hacerse o modificarse artesanalmente. Como también todas y cada una de las herramientas que se emplean para ello en los talleres de Sóller. Son únicas. Aunque a veces otros ferrocarriles o tranvías que desaparecen, dejan una herencia que se puede aprovechar. Así hace unos años, la empresa mallorquina se hizo con parte de los vagones del tranvía eléctrico de Lisboa. Aunque diferentes de fisonomía exterior, fueron adaptados a los rasgos inconfundibles del tranvía de Sóller y hoy se pasean por el Port, como uno más.

tren-soller-6-minActualmente más de 40 personas se ocupan del mantenimiento del tren, distintas brigadas: vías y obras, mecánica, carpintería, ingeniería, etc, cuidan de que todo esté a punto cada día. Y no es fácil, sobre todo en temporada turística, cuando las frecuencias se intensifican y la existencia de una única vía durante todo el trazado dificulta cualquier anomalía. Más en algunos tramos, como los de montaña, donde solo podemos acercarnos con otra máquina a través de las vías, ya que no hay carreteras que permitan llegar a muchos puntos. Para ello cuentan con auténticas antiguallas de museo, como el “Unilok”, el “Tractor Hispano Suiza” o el “cochecito Renault” que les permiten acceder a todo el recorrido.

También es necesario, cada año, detener durante unos meses el servicio para ofrecer las necesarias revisiones a fondo. Durante ellas se desmonta casi completamente el tren y sus vagones para que todo esté perfecto el resto del año. No obstante, cada día de temporada, una de las maquinas pasa revisión, en un proceso tan meticuloso como si de un avión se tratase.

El proyecto

En 1903 nació el proyecto de tren de la mano del industrial Juan Morell y el diputado Jerónimo Estades, para conectar la rica ciudad de Sóller con la capital. En 1907 empezaron las obras simultáneamente en las dos ciudades estando a cargo de ellas el ingeniero Pedro Garau. Y en 1912, el 16 de abril, se inauguró oficialmente el recorrido. Casualmente el mismo día que se hundió el Titanic. Un año más tarde se puso en marcha el tranvía que llegaba hasta el puerto. Este de carácter eléctrico, a diferencia del tren que era por aquel entonces mecánico. Pero en 1929 se electrificó toda la vía, se cambiaron las máquinas y el Tren de Soller ya fue como es ahora, un tren eléctrico.

tren-soller-4-min