El guión lo escriben y dirigen cocineras y cocineros que saben que en las papilas gustativas está la memoria más fiel, ahí donde se almacenan los recuerdos que consiguen resucitar las mejores sensaciones de la niñez. Para esos archivos de información emotiva, ellos escriben argumentos inolvidables basados en pequeñas escenas efímeras; los protagonistas son los ingredientes, los comensales son espectadores y actores, esta es una cocina viva, una puesta en escena en la que también tienen un papel estelar el maître y el sumillere. Son restaurantes de película, en cada sesión emiten sus nuevas versiones de la geografía y la historia, ejercicios de imaginación y libertad que siempre tienen final feliz. Ella y ellos forman parte de esa vanguardia que hoy hace de España el referente de la cocina universal.