Pär Olsson, fotógrafo y redactor sueco es el autor de este reportaje que recoge como la colonia sueca no solo vive o transita por el tradicional barrio de Santa Catalina, sino que también, para algunos, es el lugar elegido para montar sus negocios.

Los suecos son viajeros y la comida se ha convertido en parte del viaje y una experiencia significativa cuando nos quedamos en otro lugar. Los restaurantes de propiedad sueca en el extranjero no se dirigen específicamente a sus compatriotas como lo hicieron antes. Esto es evidente en Santa Catalina.

“Hay una buena mezcla de restaurantes en Santa Catalina y nos complace ser parte de ella”, dice Tove Jacobson, uno de los cuatro propietarios de Balagan junto a Emil Bergman Podeur jefe de la cocina. El restaurante se inauguró hace un año.

Balagan significa caos en hebreo para bromear sobre el equipo que lo conforman. Tove y Emil vienen de Helsingborg, Suecia, mientras Sergi Shevchenco creció en Ucrania y Bogdan Tataru tiene sus raíces en Rumania. Para hacerlo más balagan, la comida no refleja los orígenes de los propietarios, es una mezcla de la mejor cocina mediterránea en la que han estado buscando influencias como por ejemplo Líbano, Grecia o Italia.


“La idea del restaurante es que no sea pretencioso y los platos están pensados para ser compartidos entre amigos”, explica Tove. Tove y Emil llegaron a Mallorca hace casi tres años. Cuando se conocieron, ambos querían marcharse de Suecia. “Primero fue Berlín y Copenhague hasta que recordamos que teníamos un amigo con un apartamento en Mallorca”, dice Tove. Al poco de llegar, en su bar favorito, ETOH en Calle Fabrica, comenzaron a hacerse buenos amigos con los propietarios, Sergi y Bogdan. De ahí, a hacerse socios en una nueva aventura empresarial, solo pasaron unos meses.

A solo unas pocas puertas de distancia en la misma calle, Linea Dagmar Linder y Luis Curti son los nuevos propietarios de El Perrito desde hace un año. La pareja será la tercera generación de suecos que posee el pequeño café ubicado en una de las esquinas del mercado.

“La idea es preservar el hermoso espíritu que los anteriores propietarios han acumulado durante diez años. Por ejemplo, hay un grupo de suecos que todavía tienen su baúl reservado todos los sábados a las 12:00”, dice Linea. Debido a que el lugar existe desde hace mucho, muchos suecos lo visitan al llegar a Palma.

“Me encanta el desayuno y el café, pero vamos a incorporar también un bistro con comida salada en un ambiente relajado. Probablemente será el gran cambio, además de haber pintado el local “, dice Linea que creció cerca de Estocolmo, pero pasó sus vacaciones de verano en Mallorca desde los 2 años.

El bar hace honor a su nombre y se pueden ver muchos perros “Es el perro el que me trae y algunas veces tengo que dar un rodeo para no terminar aquí”. dice uno de los clientes que ha venido con Luna su Golden Retriever. Pero no es de extrañar que Luna quiera venir cuando la obsequian con jamón.

En el Aquanauta, en la Avenida Argentina, uno de los cuatro propietarios, Andrés Ballinas, es medio mejicano y medio sueco, nacionalidades de sus padres.


“Queríamos crear un lugar agradable para pasar el rato y pensamos que era un buen lugar para los tacos en la ciudad”, dice, uno de los cuatro propietarios del local que cumple dos años este otoño. El nombre está inspirado en un legendario luchador mexicano.

Simply Delicious, en Plaça de la Navegació, también tiene una pata sueca. Ronen Levy, empezó a cocinar para amigos donde vivía y en unos años se convirtió en uno de los personajes del barrio. “Me encanta la gente y cocinar, así que abrí el restaurante”, dice. Ronen nació en Israel, donde conoció a una joven sueca en un kibbutz. Ella se lo llevó a Rättvik y luego a Estocolmo, donde vivió durante 18 años.
Planea expandirse con una tienda en el mismo edificio donde habrá ventas de verduras orgánicas y productos del restaurante.

Ziva, Plaça Navegació
El imperio de salud de Petra Wigermo crece en Mallorca. Asesora de salud holística en Suecia, hace diez años se trasladó a Mallorca. “Abrí mi restaurante porque quería difundir la salud y el conocimiento.”, dice Petra propietaria de uno de los primeros locales veganos de la isla y en servir superalimento. Recientemente abrió dos nuevas Ziva, una de ellas ubicada en Santa Ponsa y la otra en el centro de Palma. También le ha dado a los agricultores locales la oportunidad de cultivar productos que usa en su cocina.