Mallorca es mucho más que sol y playas. El bagaje cultural y artesanal que atesoran los mallorquines se manifiesta en piezas únicas como las que elabora Terra Cuita, una empresa artesana centenaria que fabrica todo tipo de piezas de cerámica.

portol_1-min“Mantenemos la tradición de crear a mano, con el torno, ‘greixoneres’ (la cazuela típica de la isla), platos, vasos y jarras”, explica Pep Serra Crespí, un oficio que se remonta al 1860, cuando su bisabuelo emprendió el oficio de alfarero.

Pòrtol, el núcleo donde se ubica Terra Cuita, cuenta con una larga tradición en fabricación de piezas de cerámica, especialmente en ollas y cazuelas. Sus canteras han proporcionado el barro con el que las familias mallorquinas han preparado y servido los platos más populares de esta tierra como las ‘sopes’, el ‘tombet’ o el ‘frit’, suculentas propuestas culinarias de obligada degustación.

La maestría de Ceràmica Terra Cuita, con más de 150 años de historia, ha pasado de padres a hijos durante 5 generaciones; actualmente combinan su ancestral conocimiento del barro con las últimas tendencias y materiales. Así se manifiesta en sus colecciones puramente mediterráneas, inspiradas en la ‘tela de llengües’ (el ikat mallorquín) o en diseños a base de pinceladas creativas y colores vistosos.

Sinceridad, dedicación y alta calidad caracterizan Terra Cuita, cuya fábrica conserva el taller primigenio en su actual espacio de trabajo. Aquí llevan a cabo las peticiones que sus clientes quieren materializar en cerámicas únicas. “El 95% de nuestro trabajo son encargos personalizados de personas que quieren disfrutar de una vajilla, unas ollas o unos vasos adaptados a su gusto”, comenta Pep Serra Crespí.

Por cierto, en Ceràmica Terra Cuita también fabrican ‘siurells’ unas figuras pintadas de blanco y colores vivos que imitan figuras de caballos y otros seres animados con silbato adosado. Sin duda, uno de los souvenirs más típicos de Mallorca.

Museu del Fang

Marratxí, Terra de Fang, aporta un espacio dedicado a la cultura, identidad y tradición. Desde el neolítico, la cerámica forma parte del devenir de los pueblos y su aparición supuso un cambio revolucionario en la mejora de la calidad de vida de nuestros antepasados. Las culturas de los pueblos antiguos (talaiótica, romana e islámica) dejaron su impronta en la evolución de la cerámica en las Islas Baleares al introducir nuevas formas que han perdurado hasta hoy en día.

El Museu del Fang de Marratxi nace para mostrar la riqueza de técnicas, formas y funciones que las culturas han dado a las piezas de cerámica, presentes en las sociedades de todas las épocas y procedencias, dado que han tenido, y todavía tienen, un papel fundamental en las necesidades de la humanidad.

El museo centra inicialmente su interés en la cerámica de barro de Marratxí. Actualmente, algunas de estas piezas están en desuso, han desaparecido o están en peligro de desaparecer, debido a la sustitución, en nuestras sociedades industriales, del barro por otros materiales. Por este motivo, es importante mostrarlas y preservarlas.

También es un objetivo prioritario crear un fondo documental y bibliográfico, así como promocionar las visitas y actividades relacionadas con el barro dirigidas a todos los escolares de Mallorca.

portol_3-min