La isla es cuna de sagas de artesanos y diseñadores joyeros, creadores de emociones únicas e irrepetibles, una pasión transmitida por la tradición que crece con las inspiraciones de las nuevas generaciones, quienes combinan la experiencia inestimable de sus familias con la vanguardia del diseño. Mallorca es musa de colecciones de joyas con mucha historia, nacidas en talleres de artesanos orfebres apasionados por la belleza y los sentimientos.

Una historia detrás de cada joya

Es un savoir-faire que se hereda. Para Isabel Guarch, segunda generación de la familia joyera, "es una forma de vida, el diseño y la creación no surgen de forma esporádica, estoy conectada al 100%, 24 horas al día". Hace ya 60 años que su madre, Isabel, se inició en la profesión y 35 desde que fundó su propia empresa y la convirtió en firma por excelencia del diseño de alta joyería. Desde que entró a formar parte del negocio, tras estudiar gemología y diseño en Paris, su hija, actual directora y embajadora de la firma, una perfecta convivencia entre tradición y vanguardia define las colecciones de Isabel Guarch, inspiradas en la historia mediterránea y en la gran riqueza que aportaron a las islas los artesanos orfebres fenicios, griegos, romanos... Los diseños de Isabel Guarch se adaptan a las mujeres urbanas de hoy, independientes y versátiles, que quieren piezas exclusivas.

A esta pequeña y selecta saga de artesanos de Mallorca también pertenecen Nicolás Joyeros, con taller propio de joyería y relojería desde hace más de 90 años. Su origen se remonta a 1925, cuando Nicolás Pomar Pomar fundó el primer taller de la firma. Actualmente, la tercera generación de la familia continúa con la tradición joyera con la misma dedicación especial de sus inicios detrás de cada joya que producen, aplicando a cada una de las partes implicadas (taller de orfebrería, engastador, grabado, pulido, rodiado...) la misma emoción que les transmite el cliente. En sus colecciones, "cada joya es una pieza muy delicada que debe respirar proporciones, buenos acabados y calidad"; es ahí donde reside la belleza de sus piezas.

Creadores de emociones

Joyas especiales, únicas y exclusivas son las que despiertan grandes emociones, las que conjugan a la perfección el trabajo artesanal con el estilo y el espíritu de cada cliente, como las de Nicolás Joyeros, para quien "lo que transmite una joya no tiene precio, transmite valores, agradecimiento, pasión, belleza, todo un mundo mágico, etc." Es más, las joyas de Nicolás Joyeros, por encima de todo reflejan calidad y cariño en los acabados. Por ejemplo, un reloj de esta firma "es más que una pieza que da la hora, es una obra de arte e ingeniería". Sin olvidar su particular taller de emociones, donde transforman antiguos tesoros en nuevas joyas rediseñadas para que se puedan seguir disfrutando generación tras generación.

Cada joya de Isabel Guarch también vale más que mil palabras. "Lo que busco al diseñar una joya es que aporte connotaciones positivas a quien la lleva, me gusta pensar que cada joya percibe el alma de la persona que la luce; es como un perfume, la haces tuya cuando la llevas", confiesa la diseñadora, para quien "la adquisición de una joya es un acto muy especial y hay una joya para cada persona y para cada momento". Es por ello que la firma también diseña piezas bajo petición e incluso rediseña las piezas del cliente o utiliza sus propios materiales, porque una joya es un gran legado emocional.

“El valor añadido de nuestras colecciones es su historia, todo tiene un sentido, un origen, el tiempo no pasa por ellas, igual que no pasa por una obra de arte, es una tradición a compartir de una generación a otra”. Mallorca, manifiesta Isabel Guarch, sus islas, el Mediterráneo, ofrecen un número casi inagotable de iconos históricos que han caído en la oscuridad durante los años. Traerlos de vuelta a la luz es una parte fascinante de su trabajo.